28 de junio de 2011

Cuando dijiste que me querías, no lo pensaste bien porque al parecer esperabas que cambie y yo, solo te quería como eras. A fin de cuentas, no te conozco como pensé hacerlo y todo lo que hubo, no fue más que una ilusión de lo que quiero para mi. Algo que me haga bien, que me haga sentir completa y preparada para cualquier adversidad. Al parecer, vos no creías en mi o quizás en tus propias palabras que decian quererme. Si te pones a pensarlo, nada es seguro entonces, nisiquiera aquello que crees que lo es. A veces, uno dice que nunca va a suceder tal o cual cosa, parece totalmente imposible y un día, te encontras lidiando con ese problema. Con esa tormenta que negaste. Con esos días que no se soportan, que no te sueltan, que te atan y te encarcelan para evitar verte sonreír